Principal misión de la fase de Diseño del Servicio es la de diseñar nuevos servicios o modificar los ya existentes para su incorporación al catálogo de servicios y su paso al entorno de producción.
El Diseño del Servicio debe seguir las directrices establecidas en la fase de Estrategia y debe a su vez colaborar con ella para que los servicios diseñados:
Se adecuen a las necesidades del mercado.
Sean eficientes en costes y rentables.
Cumplan los estándares de calidad adoptados.
Aporten valor a clientes y usuarios.

El Diseño del Servicio debe tener en cuenta tanto los requisitos del servicio como los recursos y capacidades disponibles en la organización TI. Un desequilibrio entre ambos lados de la balanza puede resultar en servicios donde se vean comprometidas bien la funcionalidad o bien la garantía.
El proceso de diseño del servicio no es estanco y debe tener en cuenta que los procesos y actividades involucrados incumben a todas las fases del ciclo de vida.
Una correcta implementación del Diseño del Servicio debe ayudar a responder cuestiones tales como:
¿Cuáles son los requisitos y necesidades de nuestros clientes?
¿Cuáles son los recursos y capacidades necesarias para prestar los servicios propuestos?
¿Los servicios son seguros, ofrecen la disponibilidad necesaria y se garantiza la continuidad del servicio?
¿Son necesarias nuevas inversiones para prestar los servicios con los niveles de calidad propuestos?
¿Están todos los agentes involucrados correctamente informados sobre los objetivos y alcance de los nuevos servicios o de las modificaciones a realizar en los ya existentes?
¿Se necesita la colaboración de proveedores externos?
ITIL® contempla cinco aspectos esenciales en el Diseño del Servicio:
1. Diseño de soluciones de servicio
Debe incluir de forma estructurada todos los elementos clave del nuevo o modificado servicio:
Requisitos de negocio
Requisitos de servicio (SLR)
Adecuación a la estrategia del servicio
Análisis funcional
Estudios de los servicios prestados para ver si existen módulos reutilizables de otros servicios en cartera
Análisis de costes (TCO) y retorno a la inversión
Estudio de los recursos y capacidades involucradas
Estrategias de contratación con los proveedores externos (si estos se consideraran necesarios)

RACI


Para que la fase de diseño resulte exitosa es imprescindible organizar adecuadamente todos los procesos y actividades implicados.
Un modelo útil para la asignación de responsabilidades en la ejecución de tareas o actividades asignadas a un proyecto es el llamado modelo RACI (también llamado matriz de asignación de responsabilidades) que es el acrónimo de:
Responsible (Encargado): es la persona encargada de hacer la tarea en cuestión.
Accountable (Responsable): es el único responsable de la correcta ejecución de la tarea.
Consulted (Consultado): las personas que deben ser consultadas para la realización de la tarea.
Informed (Informado): Las personas que deben ser informadas sobre el progreso de ejecución de la tarea.
En cada tarea debe haber un único R y A. Si esto no fuera así la tarea se subdividirá hasta que así sea. Por supuesto una persona puede ser, a priori, R o A en múltiples tareas.
Una matriz RACI típicamente tiene un eje vertical donde se describen las tareas o entregables en orden cronológico y en el eje horizontal los perfiles o personas implicadas en los mismos.

Existen variaciones menores de este modelo que incluyen nuevos roles.
Por ejemplo en RASCI se incluye:
Support (Soporte): que se corresponde con las personas encargadas de facilitar el soporte necesario para la realización de la tarea.
Y el RACI-VS que introduce los roles de:
Verify (Vericador): encargado de supervisar la tarea y su adecuación a los estándares preestablecidos.
Sign (Signatario o firmante): encargado de dar la aprobación.
Porque adoptamos las mejores prácticas:
Mayor Control
Asignación de Roles / Responsabilidades
Generar espacio a mejoras
Evitar el caos
Orden que permite definir objetivos
Establecer, medir y cumplir


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